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CÓMO ABORDAR LAS QUERATOSIS ACTÍNICAS

18-Abr-2016

En el desarrollo del cáncer de piel intervienen tanto factores genéticos como ambientales. Sabemos que hay grupos de población especialmente predispuestos y que la radiación solar que incide sobre la piel y se acumula durante años, es el principal factor exógeno implicado. Además, está demostrado que la piel fotoexpuesta se comporta como un campo de cancerización con alteraciones moleculares acumuladas, producidas por la radiación ultravioleta.


El modelo de progresión tumoral más frecuente en nuestra práctica diaria es la Queratosis Actínica. Supone uno de los motivos de consulta más habituales en nuestras consultas. Algunos estudios apuntan que aproximadamente, entre un 10 y un 20% de las personas mayores de 60 años tienen Queratosis actínicas y se considera que es un marcador de riesgo para que el paciente desarrolle gradualmente un Carcinoma Espinocelular en el futuro. El riesgo estimado de que una Queratosis Actínica se convierta en un Carcinoma invasivo es del 50% aproximadamente.

Las Queratosis actínicas las reconocemos como pequeñas lesiones rosadas-rojizas, descamadas, que al tacto muestran una sensación rasposa característica. Aparecen en áreas fotoexpuestas, sobre todo en pieles de fototipos claros, que han recibido muchas horas de sol a lo largo de la vida. Son más comunes en el cuero cabelludo de pacientes alopécicos, en la frente, la nariz, las mejillas y las orejas. En menor medida, aparecen en el labio (sobre todo inferior), el dorso de las manos, los antebrazos y la parte baja de las piernas.

Actualmente, se considera por Consenso Dermatológico que la Queratosis actínica es un Carcinoma Espinocelular in situ, es decir un verdadero cáncer de piel en un estadío muy temprano. Además, sabemos que la presencia de una Queratosis actínica aislada, es un marcador de la existencia de lesiones moleculares subclínicas en la piel fotoexpuesta de alrededor y que por lo tanto tiene potencial de progresar a un carcinoma invasor en meses o años.

Por ello, los dermatólogos debemos dar tratamiento precoz a todas las Queratosis actínicas clínicamente evidentes y también a lo que denominamos CAMPO DE CANCERIZACIÓN (zona con potencial de riesgo de malignización), para evitar dicha transformación a carcinoma invasor en un futuro. Para ello, contamos con diferentes tratamientos y técnicas, unos dirigidos a las lesiones focales evidentes y otros encaminados a tratar el campo de cancerización. Estas terapias las vamos combinando de forma simultánea o secuencial según el caso, y por supuesto, personalizamos el tratamiento en cada paciente según sus características.

Dentro del abordaje terapéutico, es primordial el mantenimiento de una adecuada prevención.

La medida más importante y eficaz es la REDUCCIÓN DEL TIEMPO DE EXPOSICIÓN SOLAR. A mis pacientes les aconsejo no exponerse al sol más de una hora – hora y media al día, evitando las horas centrales del día. Este tiempo incluiría las actividades cotidianas y deportivas al aire libre. Por supuesto, siempre utilizando prendas físicas (pañuelos, gorras, sombreros, camisetas, gafas) y un buen FOTOPROTECTOR EN CREMA para zonas descubiertas. El filtro solar debemos renovarlo cada hora y media y nunca debe ser de menos de índice de protección 30. Me gustaría recordar de forma especial la aplicación del fotoprotector en las orejas y los labios, ya que son zonas de piel muy fina que se queman fácilmente.

Debemos acostumbrarnos a utilizar la crema fotoprotectora durante todo el año (incluso en el invierno), así como utilizar cremas hidratantes de día, que incluyan filtros solares. En personas que presentan Queratosis actínicas o tienen alto riesgo de padecerlas, es recomendable que utilicen además, cremas fotoprotectoras con FOTOLIASA, ya que se ha demostrado que este enzima es capaz de minimizar el daño molecular producido por el sol. Son productos algo más caros pero merecen la pena utilizarlos.

En pacientes de riesgo, asociaremos FOTOPROTECTORES ORALES (a base de antioxidantes) que también disminuyen ese daño solar. Es conveniente empezar a tomarlos en primavera y se mantienen en general, hasta el final del verano.

Los pacientes con Queratosis actínicas deben REVISARSE PERIÓDICAMENTE en la consulta de Dermatología (cada 4-6 meses). Tan importante es recibir el tratamiento adecuado, como saber diagnosticar su existencia correctamente y darle solución temprana. En ocasiones, son lesiones que pueden pasar desapercibidas y ser confundidas con pequeños eccemas. Y no es hasta que crecen desmesuradamente en superficie (y también desafortunadamente en profundidad) cuando el paciente se alerta de ellas.


TRATAMIENTOS DE LA QUERATOSIS ACTÍNICA Y DEL CAMPO DE CANCERIZACIÓN



TRATAMIENTO FOCAL
Crioterapia
Electrocirugía
Extirpación quirúrgica
Dermoabrasión
Peeling químico
Láser ablativo
5-Fluorouracilo tópico (+/- ácido salícilico)


TRATAMIENTO DE CAMPO
5-Flurouracilo tópico
Imiquimod tópico
Diclofenaco sódico tópico
Ingenol mebutato tópico
Terapia fotodinámica




Dra. Cristina Lázaro Trémul
Dermatóloga titular del Centro Dermabia.

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